Métodos Anticonceptivos
Tus Preguntas
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Los anticonceptivos son métodos que ayudan a prevenir el embarazo. Algunos también ayudan a proteger contra ciertas infecciones.
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Los métodos anticonceptivos más comunes incluyen píldoras anticonceptivas, parches, inyecciones, implantes, dispositivos intrauterinos (DIU), condones y anticoncepción de emergencia. Cada uno funciona de manera diferente.
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Muchas personas que pueden quedar embarazadas utilizan algún método anticonceptivo en algún momento de su vida.
Entre adolescentes y personas adultas sexualmente activas, el uso de anticonceptivos es muy común, especialmente los condones y los métodos hormonales. Algunas personas deciden no utilizar anticonceptivos por razones personales, médicas o religiosas, y esa decisión también es válida siempre que esté basada en información adecuada.
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Las y los investigadores han estudiado los anticonceptivos hormonales masculinos, pero los efectos secundarios han sido uno de los principales desafíos. Estos pueden incluir cambios de humor, acné, aumento de peso y cambios en el deseo sexual. Debido a que estos métodos estarían dirigidos a personas sanas, los estándares de seguridad son muy altos. La investigación continúa, incluyendo el desarrollo de opciones no hormonales.
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Para muchos métodos anticonceptivos sí es necesario acudir con una médica/o, especialmente cuando se trata de opciones que requieren receta, como la píldora, el parche, la inyección, el implante o el DIU.
Sin embargo, algunos métodos no requieren una consulta médica. Los condones pueden comprarse sin receta y O-Pill, una píldora anticonceptiva de solo progestina, también está disponible sin receta para facilitar el acceso. Aunque estas opciones hacen que sea más fácil obtener anticonceptivos, no contar con el seguimiento de una médica/o o profesional de la salud significa que hay menos oportunidades para hablar sobre posibles efectos secundarios o síntomas inusuales. En el estado de Nueva York, las y los adolescentes pueden acceder a métodos anticonceptivos de manera confidencial.
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La efectividad depende del método que se utilice y de qué tan constante sea su uso. Algunos métodos son más del 99 % efectivos cuando se utilizan correctamente.
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No. Ningún método, excepto la abstinencia, es 100 % efectivo.
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Cuando se utilizan de manera correcta y constante, la mayoría de los métodos son muy efectivos.
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Los métodos anticonceptivos de larga duración, como los implantes y los dispositivos intrauterinos (DIU), son los más efectivos porque no dependen de que la persona los use todos los días. Sin embargo, el mejor método anticonceptivo es diferente para cada persona. Hablar con una médica/o o profesional de la salud puede ayudarte a elegir la opción que mejor se adapte a tu cuerpo, estilo de vida y necesidades de salud.
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La mayoría de los condones están hechos de látex o materiales sintéticos. Se fabrican sumergiendo moldes de vidrio o metal en látex líquido o caucho sintético, que después se seca y se cura para formar un material resistente y elástico. Una vez que tienen la forma adecuada, los condones se lavan, se prueban para detectar agujeros y verificar su resistencia, se lubrican y se empaquetan. Cada condón es sometido a pruebas electrónicas para asegurarse de que cumple con los estándares de seguridad antes de salir a la venta.
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Los anticonceptivos hormonales modifican los niveles de estrógeno y/o progesterona para evitar la ovulación. Estos cambios hormonales pueden afectar al cuerpo de distintas maneras según el método utilizado. Algunas personas notan cambios como períodos más ligeros, menos cólicos o mejoras en la piel, mientras que otras pueden experimentar efectos secundarios como náuseas o cambios de humor, especialmente al comenzar un método nuevo. Como los efectos varían de una persona a otra y según el tipo de anticonceptivo, es importante hablar con una médica/o o profesional de la salud si tienes síntomas o inquietudes para encontrar la opción que mejor se adapte a tus necesidades.
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En la mayoría de las personas, la fertilidad vuelve a la normalidad poco tiempo después de dejar de usar anticonceptivos. Los métodos anticonceptivos no causan infertilidad a largo plazo.
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Biológicamente, el embarazo ocurre cuando un óvulo es liberado por el ovario, es fecundado por un espermatozoide y luego se implanta en el útero.
Los anticonceptivos hormonales ayudan a prevenir el embarazo al impedir la ovulación, espesar el moco cervical para dificultar que los espermatozoides lleguen al óvulo y adelgazar el revestimiento del útero para evitar la implantación. Los métodos de barrera funcionan bloqueando físicamente el paso de los espermatozoides hacia el útero.
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Además de prevenir el embarazo, los anticonceptivos pueden ayudar a aliviar los cólicos menstruales intensos, tratar el acné, reducir el sangrado abundante, regular las hormonas y tratar condiciones como la endometriosis y el síndrome de ovario poliquístico (SOP).
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Durante la eyaculación, los espermatozoides viajan a través del cuello uterino hacia el útero y las trompas de Falopio. Si hay un óvulo presente, uno de los espermatozoides puede fecundarlo. Después, el óvulo fecundado viaja hasta el útero y se implanta en el revestimiento uterino, donde comienza el embarazo.
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No. No existe una edad mínima para comprarlos.
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Sí. Los condones tienen fecha de caducidad y usar uno vencido aumenta el riesgo de que se rompa. Aunque no se recomienda usar un condón caducado, sigue siendo más seguro que no usar ningún condón si no hay otra opción disponible.
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Deben colocarse antes de cualquier contacto genital, usarse una sola vez y retirarse cuidadosamente después de la eyaculación.
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Usa un condón nuevo cada vez que tengas relaciones sexuales, guárdalo correctamente y utiliza un lubricante a base de agua o de silicona.
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Cuando se usan de manera perfecta, los condones tienen una efectividad aproximada del 98 %. Con un uso típico, su efectividad es de alrededor del 87 %.
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No existe diferencia en la longitud entre un condón Magnum y uno regular. La principal diferencia es la circunferencia. Los condones Magnum son un poco más anchos y están diseñados para personas que necesitan un ajuste más cómodo.
Elegir la talla adecuada tiene que ver con la comodidad y la seguridad, no con el nombre del producto. Si un condón se siente demasiado apretado o incómodo, probar uno más ancho puede ser una buena opción. Si se siente flojo o se resbala, probablemente una talla más pequeña se ajuste mejor. Las tallas de los condones son completamente normales y varían según la marca. Encontrar la talla correcta puede hacer que el condón sea más cómodo y funcione de manera más efectiva.
